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sábado, 14 de noviembre de 2009

Wallada la Omeya

Nació en Córdoba el año 994 y era hija del califa al-Mustakfi. Su posición privilegiada en lo social le da un carácter excepcional, aunque la personalidad de Wallada hubiese destacado de todos modos. Como apenas se conservan nueve poemas suyos, de los cuales cinco son satíricos, se ha visto rodeada de una cierta fama de atrevida y mordaz. Además algunas alusiones un poco subidas de tono, en sus versos, seguramente unidas a las represalias de sus enemigos, motivaron que pasara a la historia como inmoral y libertina, a lo cual contribuye el hecho de que no se casó nunca, y se le conocieron varios amantes. En las referencias biográficas, aunque un tanto tendenciosas, que existen sobre ella, y también por los versos de su amado, el poeta lbn Zaydun, podemos percibir una Wallada sensible y refinada, que reunía a literatos y pensadores de la Córdoba califal, con el espíritu que, varios siglos más tarde, se dio en los salones parisinos de los siglos XVII y XVIII. Como si se tratase de una divisa, que proclamaba su independencia y sentido de libertad, llevaba estos versos suyos bordados en su túnica:

"Estoy hecha por Dios para la gloria,

y camino orgullosa por mí propio camino.

Doy poder a mi amante sobre mi mejilla

y mis besos ofrezco a quien los desea".


Más sobre la obra de Wallāda
Wallāda llevaba escrita en sus vestiduras una leyenda que proclamaba por una parte la inaccesibilidad de su dueña, y por otra justamente lo contrario.
"Juro por Dios que soy digna de alteza y nobleza voy encaminada jactando, muy altiva mi cabeza;Y sobre el izquierdo:Permito a mis amantes que toquen mi mejilla hecha liza,y acepto los besos de quien desee probar mi belleza".
En estos versos podemos observar la rígida personalidad de la que hace gala la poetisa. Ella se sabe admirada y sabia y así lo hace constar en su hombro derecho. Muestra su orgullo por pertenecer a la alta sociedad de al-Andalus, donde goza de ciertos privilegios.
En cambio en su hombro izquierdo nos muestra ese libertinaje que le rodea constantemente. Expresa esa ansia de amor, ese erotismo y a la vez la libertad que adquiere la mujer en esta época.
Ya para terminar el trabajo se presentará a continuación la poesía que aún se conserva de Wallāda:
Visita
"Espera mi visita cuando apunta la oscuridad, pues opino que la noche es más encubridora de los secretos. Tengo algo contigo que si coincidiera con el sol,éste no brillaría y si con la luna, ésta no saldría y si con las estrellas,éstas no caminarían".

Este es un poema muy refinado donde la poetisa hace uso de su lenguaje más culto y refinado. Es un poema de amor dedicado a su amado, con una sensibilidad exquisita como solo ella es capaz de expresar.
La separación
"Tras la separación, ¿habrá medio de unirnos?¡Ay! Los amantes todos de sus penas se quejan. Paso las horas de la cita en el invierno sobre las ascuas ardientes del deseo, y como no, si estamos separados.¡Qué pronto me ha traído mi destino lo que me temía! mas las noches pasan y la separación no termina,ni la paciencia me libera de los grilletes de la añoranza.¡Qué Dios riegue la tierra que sea tu morada con lluvias abundantes y copiosas!"


Al igual que el anterior poema este es un poema amoroso para su amado Ibn Zaydūn. Es un poema sensible, casi tímido en comparación con otros poemas suyos. Un lenguaje refinado envuelve las ansias de amar, su anhelo en la distancia. Es un poema lleno de sentimientos, de temores ante una separación pero a la vez con la esperanza de un reencuentro.
Enamorado de Júpiter
"Si hubieses hecho justicia el amor que hay entre nosotros no hubieses amado ni preferido a mi esclava,ni hubieses abandonado la belleza de la rama cargada de frutos,ni te hubieses inclinado hacia la rama estéril.Siendo así que tú sabes que soy yo la luna llena en el cielo, sin embargo, te has enamorado,por mi desgracia, de Júpiter".


Este poema es bastante duro si lo comparamos con los anteriores. Es un poema cargado de celos, de reproches ya que se siente traicionada por su amante. Ella carga contra los dos, comparando a su esclava, que era negra, con el planeta oscuro, Júpiter. Ella se muestra como la luz, la pureza, la fertilidad de un árbol cargado de frutos en plena primavera. A partir de esta traición comienzan a sucederse las sátiras.
El hexágono
"Tu apodo es el hexágono, un epíteto que no se apartará de ti ni siquiera después de que te deje la vida: pederasta, puto, adúltero,cabrón, cornudo y ladrón".


Esta es una de las sátiras más duras que dirigió Wallāda a Ibn Zaydūn. Es conocida también por ser la sátira de los siete insultos hacia Ibn Zaydūn. En ella la poetisa se muestra sobria y dura, contundente. Descarga toda la rabia que la envuelve contra el poeta. Usa un lenguaje claro y conciso para expresar en ese momento todo el rencor que lleva dentro. Usa un lenguaje no muy acorde a la feminidad que le rige, más bien usa un lenguaje más propio para los hombres de su época que para una mujer, aun así se trata de uno de los poemas más conocidos de Wallāda.
Ave veloz
"Ciertamente que Ibn Zaydūn, a pesar de su prestigio Estaba sonado por los barrotes de los pantalones; Si un pene viera, sobre alguna palmera,Él sería de las aves más veloces"


Una vez más vemos como en esta sátira Wallāda arremete contra su ex amado. Lo insulta está vez de un modo, tal vez, más sutil o más suave que en la sátira anterior. Aunque sigue conservando la poetisa un lenguaje claro y sobrio no muy propio de una dama de su tiempo. Es este tipo de lenguaje usado el que le da, tal vez, esa fama de mujer libertina y desvergonzada, de mujer adelantada a su época.
Enamorado de su secretario
"Ciertamente que Ibn Zaydūn, a pesar de su prestigio,me calumnia injustamente, sin que tenga culpa alguna.Cada vez que a él me acerco, me mira con rencor,Como si viniese yo parara castrar a ‘Alī".
Esta otra sátira vuelve a ser refinada y vuelve a ser una sátira un tanto indirecta en comparación con las anteriores. El lenguaje usado por Wallāda se vuelve más refinado y acorde a su posición y a su cultura. Deja ver como le reprocha claramente a Ibn Zaydūn su alejamiento, su desinterés. Tal vez sea este tipo de sátiras las que conviertan a Wallāda en una mujer con fama tan ambigua al romper con la estructura usada en sus sátiras anteriores.
Al-Asbahī, muy rico
"¡Conténtate al-Asbahī! Cuántos dones te han venido del Señor del Trono y del Dueño de las dádivas.Has obtenido con el culo de tu hijo lo que no habría obtenido Con el coño de Būrān su padre la-Hasan".
Nuevamente Wallāda hace gala de ese lenguaje libertino, brusco y desvergonzado. Vuelve a usar reproches bastos para una mujer de clase alta y educación refinada. Vuelve a mostrarnos la poetisa sus dos caras tan contrapuestas, sus dos lenguajes extremadamente opuestos. En poemas anteriores hemos visto un lenguaje culto, refinado, erótico, apasionado y a la vez en otros nos ha mostrado un lenguaje vasto, seco, osceno, no muy refinado ni culto.
La poetisa usa en sus poemas tanto el estilo directo como el indirecto, haciendo al lector pensar, imaginar y viajar en un paisaje cargado de naturaleza, paz y armonía o al mismo tiempo sentirse violentado por la rabia que muestra en sus poemas capaz de ser transmitida al lector.
Lo que sí queda bastante claro es que la obra de Wallāda no es una obra que deje indiferente a quien la lee, sino que es una obra que sabe calar y llegar a dentro. Es una obra muy viva y realista.

Conclusiones
Como hemos podido observar a lo largo del trabajo, el papel de la mujer musulmana está bien definido, así como su ámbito de atribuciones en la sociedad islámica desde sus comienzos. Desde que F.J. Simonet formulara sus teorías sobre la mujer hispano-musulmana se ha idealizado considerablemente el hecho de que la mujeres en Al-Andalus gozaran de unos privilegios, una libertad y un papel que se alejaba en gran medida del contexto musulmán de la época. Naturalmente, hemos de decir que alguna diferencia hubo con respecto a la mujer musulmana medieval, pero sin que se pudiera llegar a hacer afirmaciones tan tajantes como son las de Bosch y Hoenerbach: “se sabe que la sociedad andalusí y la de la Andalucía islámica, muy particularmente, concedía a sus mujeres una sorprendente libertad” . No fue ni tanto ni tan poco. En la actualidad los estudios que se están realizando van más encaminados a una realidad objetiva de la situación de la mujer andalusí.
Wallāda era princesa, hija del anodino y vencido califa Muhammad III al-Mustakfī. Y es una de las poetisas más originales que se ha conocido en la Córdoba Omeya, ya tardía y decadente. Reunió a su alrededor y en sus tertulias a los escritores más importantes de su época y poseía un alto nivel literario y cultural. Pero, como hemos visto a lo largo de la exposición, era una mujer que se salía de la norma, y que rompía con todos los cánones previstos para la mujer musulmana. Hasta el punto de que, por una parte se buscaba su agradable compañía y era admirada por su belleza y nobleza, pero “su desprecio por las conveniencias -como escribe Teresa Garulo- dio lugar a numerosas habladurías acerca de su conducta, de ahí también la afirmación de que carecía del decoro propio de su nobleza”.
Por todo ello podemos afirmar que se trata de una mujer que gozó de una gran libertad y de una gran independencia. Ya hemos podido observar que Wallāda no dudó nunca en hacer uso de su literatura para expresar abiertamente aquello que pensaba y comunicar incluso sus sentimientos más íntimos. Es de vital relevancia para poder analizar la poesía de Wallāda tener en cuenta el momento en que se encontraba la historia de la poesía de Al-Andalus en la que Wallāda se sitúa. Wallāda está viviendo en el siglo XI cuando, podemos decir que, la poesía aparece más libre que nunca y que dominadas tanto la tradición “Moderna” como la “Neoclásica”, las poetisas dan la impresión de moverse de una manera más espontánea en sus manifestaciones literarias, y quizás a todo ello obedezca el relativo encanto y la gracia de algunos poemas, especialmente de amor. Es de destacar que esta libertad la usó también para escribir los poemas que le dedicó a su gran y tormentoso amor, Ibn Zaydūn. Poemas en los que muestra abiertamente sus sentimientos más profundos y en los que usa la retórica y la sátira.


http://www.webislam.com/?idt=9693

http://www.segundarepublica.com/index.php?opcion=2&id=65

miércoles, 29 de julio de 2009

LEYENDAS MORAS

LEYENDAS DE LA ALHAMBRA Washington Irving

El Soldado encantado

Existió en la antigüedad un estudiante de Salamanca que durante el verano se dedicaba a viajar y, cantando al son de su guitarra, conseguía fondos para pagar sus estudios. Llegado a Granada, y celebrando la víspera de San Juan, reparó en la presencia de un extraño soldado ataviado de lanza y armadura. Preguntándole a éste por su identidad, el soldado dijo estar padeciendo un encantamiento desde hacía 300 años: un alfaquí musulmán le conjuró a montar guardia al tesoro de Boabdil por toda la eternidad, dándole sólo licencia para salir de aquel escondrijo una vez cada 100 años... Preguntó el estudiante cómo podía ayudarle. El soldado le ofreció la mitad del tesoro por él custodiado si le ayudaba a romper el hechizo: se precisaba de un sacerdote en ayuno y una joven cristiana. La joven no fue difícil de hallar, pero el único cura que encontró era un obeso adorador de los manjares, por lo que mucho le costó convencerlo, y sólo con la promesa de riqueza aceptó ayudarle. Subieron aquella noche hasta el escondite, sito en la Alhambra, portando una cesta de comida para que el párroco saciase su gula una vez acabado el trabajo. Llegado ante una torre, las piedras de su pared se abrieron a la orden del soldado, dejando al descubierto una estancia con el formidable botín... Una vez dentro, y mientras realizaban el sortilegio, el hambriento cura se abalanzó sobre la cesta y devoró un grueso capón. De repente estudiante, muchacha y sacerdote se encontraron en el exterior de la torre y la entrada sellada... ¡el hechizo se había roto demasiado pronto! Fue así como el soldado perdió la oportunidad de escapar de tan cruel castigo, y los demás sus sueños de riquezas. Aunque al estudiante le pesaban los bolsillos, lo que le permitió vivir en paz y amor con la bella joven cristiana


Jardines del Partal y Torre de las Damas. El Generalife.

Silla del Moro

Más allá del Generalife (cuando se observa desde la Alhambra), puede observarse una desnuda y pelada colina que está coronada por unas ruinas. Aún hoy día esta colina es conocida como La Silla del Moro. Esto se debe a que, debido a una insurrección en la Ciudad de la Alhambra, el rey Boabdil (último gobernante de la Granada musulmana) tuvo que buscar refugio en este monte. Fue desde allí donde se sentó tristemente a contemplar su amotinada Alhambra...


La Escalera del Agua. El Generalife

El Suspiro del Moro Tras arrebatar los Reyes Católicos el último reducto de la dominación musulmana a Boabdil (Mohamed Abu Abdalahyah); el rey moro y su séquito fueron desterrados de Granada y les fue cedido un pequeño territorio en las áridas Alpujarras, donde aguantarían aún unos años. La caída de Granada se debió a la despreocupación de Boabdil por la defensa de Granada y su afinidad a las fiestas y al ocio. Camino a su destierro, Boabdil no osó girar la mirada hacia Granada, y sólo cuando estuvo a mucha distancia, sobre la colina conocida por El Suspiro del Moro se detuvo y observando por última vez su palacio... suspiró, y rompió a llorar. , y fue su propia madre quien le dijo: "Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre".


Patio de la Sultana. El Generalife.


Leyenda de La sala de los Abencerrajes El nombre de Abencerrajes proviene del apellido de una familia de la nobleza de la época, que tenían sus viviendas en el interior de la Alhambra. Dice la leyenda que esta familia tenía como rival político a otra llamada Zenetes, los cuales decidieron acabar con sus oponentes mediante una conspiración... Así, inventaron una relación amorosa entre la sultana y uno de los Abencerrajes, para conseguir despertar los celos y la ira en el sultán... El sultán, cegado por la consternación, y en ocasión de una fiesta en la sala que lleva el nombre de la familia, hizo decapitar sobre su fuente a los 37 caballeros que llevaban el nombre de Abencerrajes. Se cuenta que el color rojizo que aun hoy día se puede contemplar en la taza de la fuente, y en el canal que lleva su agua hasta la fuente del Patio de los Leones, se debe a las manchas de la sangre de los caballeros asesinados...

Patio de la Acequia. El Generalife

Leyendas de La Puerta de la Justicia

Cuenta una leyenda sobre la puerta de la Justicia, relacionada con la construcción misma de la Alhambra. Siempre se ha hablado de la dedicación puesta en la construcción de la Alhambra, tanto en lo decorativo como en lo arquitectónico. Se asegura que tan sumamente recia era su construcción que, aún recibiendo el ataque de mil ejércitos enemigos, jamás caería. Así pues, el día que la llave del arco interior de la Puerta de la Justicia y la mano de su arco exterior se unan, es decir, si la Alhambra cae, será por que ha llegado el fin del mundo. Otra leyenda cuenta sobre el Arco de la Justicia, que tal era la magnificencia de esta entrada a la Alhambra, que se aseguraba que ningún caballero, montado a caballo con su lanza, podría tocar con la punta de ésta la mano esculpida en lo alto del arco exterior. Tan seguros estaban de ello, que aseguraban que quien lo consiguiese conquistaría el trono de la Alhambra.

http://www.foroswebgratis.com/mensaje-eyendas_de_la_alhambra_de_wasingthon_irving-30161-788022-1-2628205.htm